El abuso sexual es de dos tipos: extrafamiliar, cuando es cometido por personas extrañas a la vÃctima; e intrafamiliar, cuando es cometido por familiares, amigos y otras personas cercanas a la vÃctima.
Por lo general todos solemos tenerle más miedo al primero, por eso siempre alertamos a nuestros hijos sobre los peligros de la calle, la escuela y otros lugares. Sin embargo, el peligro puede estar en el propio hogar.
Esto es posible mediante la difusión del problema, el conocimiento de los derechos que nos conciernen, la forma de pedir ayuda a las autoridades y por sobre todo aprender a no tener miedo.
Ser vÃctima de acoso sexual no es algo para nada agradable y por tanto deja sus huellas en la psiquis de la vÃctima; si bien no todas reaccionan igual, una especie de trauma siempre se hace presente.
La gravedad del impacto que puede generar este accionar depende de varios factores: el tipo de agresión, la estabilidad emocional del martirizado y del apoyo que recibe de su entorno.
En lÃneas generales podemos decir que un acosador es quien tiene conducta escrupulosa, carente de confianza en sà mismo y sobre todo perverso ya que goza con el sufrimiento y desconcierto ajeno sometiendo y humillando a más no poder a quien elija como vÃctima.