La piel de los labios se renueva cuatro veces más rápido que la del resto del cuerpo,  por lo cual requiere una mayor hidratación, y una mayor protección del viento y el sol.

La forma más sencilla de proteger los labios es con la famosa mantequilla de cacao o con un bálsamo hidratante para labios, el cual te puedes aplicar cuantas veces quieras sin riesgos, siempre y cuando no contenga perfumes ni colorantes.

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