Los niños siempre necesitan algún apoyo en sus tareas de la escuela, por más aplicados e independientes que sean, por lo menos necesitan percibir el interés de sus padres.
Si eres una mamá o papá que trabaja y llega cansado a casa, es natural que no te provoque hacerlo, pero de todas maneras es vital que te hagas un espacio –un fin de semana- para ayudar a tu hijo.
No puedes esperar que a tu hijo el encante ir a la escuela, porque no a todos les nace el amor al estudio, pero sí debe preocuparte cuando tu hijo siente un miedo exagerado ni bien le nombras la palabra “escuela”.
Algunas mamás toman una actitud sobreprotectora que no contribuye en mucho a fortalecer el carácter del niño. Los niños que vienen de hogares en los que son muy protegidos tienden a tener problemas para ajustarse al ambiente estricto y libre de preferencias de la escuela.
Es normal que a tu hijo no le guste ir a la escuela, de seguro que a ti tampoco, pero el problema está cuando éste se niega rotundamente y pone cualquier pretexto –llegando a límites insospechados- para no ir a clase. ¿Qué está pasando?
La pereza hasta cierto punto es normal, pero cuando a tu hijo le parece una pesadilla ir a la escuela, entonces ha desarrollado “fobia escolar”.