Es bien sabido que los bebés tienen la tendencia a llevarse todo a la boca, producto de la ansiedad que le produce cortar los dientes de leche, y la necesidad de morder permanentemente.
Si eres madre sabrás además que de cargarlo todo el día tu peque tiene la costumbre de “ensalivar” cosa que encuentre cerca, aun si esto no es otra cosa que tu colgante, collar, etc…El problema es que a veces, el metal o el material del que están hechos puede dañarles las encías.
A medida que comienzan a salir, empiezan las molestias y las complicaciones. Este proceso tan doloroso para ellos se da a partir de los 5 o 6 meses y el dolor se produce por la gran inflamación que sufren en las encías hasta que cortan los dientes.
Cuando el proceso comienza los pequeños se ponen fastidiosos, llorones, inestables y muchas veces pueden tener un cuadro febril acompañado de catarro, resfrios y diarreas.
Más allá de la forma y posición de los dientes que puede resolverse con un tratamiento, el cuidado de los dientes es un trabajo para toda la vida por razones de salud, higiene y autoestima.
Un completo y prolijo cepillado dental te ayudará a mantener a raya al sarro, caries y otras enfermedades que podrían peligrar la condición de tus piezas dentales y tu capacidad de masticación.