¿Es esto posible? En realidad, nada es imposible. Siempre hay alternativas en esta vida, y para adelgazar hay miles a demás de las dietas, pastillas, fajas demás.
Es fundamental, tanto si sigues una dieta, y más aún si no la sigues, que adquieras buenos hábitos alimenticios. El gran secreto de muchas personas que han bajado de peso con éxito no fue una dieta mágica, sino saber comer con inteligencia y prudencia.
Como vimos en la primera parte de comer sano en el trabajo, debido a la presión propia del trabajo y los problemas personales descuidamos olímpicamente nuestra alimentación, nuestra principal fuente de salud y vida.
Sin embargo, este problema puede remediarse siguiendo estas pautas que te ayudarán a elegir mejor tus comidas, y así evitar problemas de salud que afecten tu productividad en el trabajo.
Una de las cosas que más hace sufrir a toda persona que trabaja es comer afuera. Comida grasosa y muy condimentada, los snacks de media mañana y media tarde, el cafecito y las sodas tarde o temprano nos pasan la factura: gastritis, acidez, estreñimiento, colesterol, entre otras enfermedades.
Y si a esto le añadimos el sedentarismo y el estrés producidos por el trabajo tecnificado, ya te imaginarás cómo sufren nuestro hígado y estómago ahí dentro.