No importa si es verano o invierno, igual los pies nunca están libres de hongos como el famoso y fastidioso “pie de atleta” que al principio no asusta mucho porque es una manchita roja que pica un poquito. Pero luego esta picazón aumenta, y como es obvio uno(a) se rasca – y ¡ups! – se forman ampollas que se revientan y hacen sufrir a nuestros pies.

Por eso, insistimos en que no te descuides y tomes las precauciones del caso. Por más limpios(as) que seamos, los hongos siempre van a estar ahí, en cualquier objeto o lugar que de casualidad podríamos pisar.