La reina del pop cumplió 50 años hace poco, pero su vitalidad y buen físico no se deben solo a su rutina de yoga y Pilates ni a su dieta macrobiótica, también tiene que darle crédito a su cirujano.
El nuevo rostro que luce Madonna es el mejor ejemplo que la nueva tendencia en cirugía plástica entre las famosas: ojos grandes y abiertos, pómulos elevados y maracdos, mentón definido y piel lozana, con aspecto natural, nada de rostros congelados estilo Bótox.
Mientras algunas mujeres asumen con buena cara el paso de los años, otras se resisten a ello, y buscan por todos los medios los métodos más eficaces para detener el paso del tiempo.
Para ellas (y también para ellos), la cirugía facial les había dado la solución, pero su elevado costo y la intromisión del temido bisturí hacían levantar la ceja a más de una…hasta que llegó el Bótox.
Si ellas se ponen Bótox, ¿por qué los hombres no? La belleza no es privilegio de uno u otro sexo después de todo, y tampoco necesitan ser famosos para ponerse bonitos.
A diferencia de las mujeres, los hombres no suelen ponerle mucho esmero al cuidado de su piel, por lo que no es de extrañar que se les maltrate y arrugue más rápido.
El Bótox, este tratamiento estético que está muy en boga actualmente, es una toxina generada por una bacteria que causa la paralización de los músculos, por lo cual se le utiliza para neutralizar el avance de las arrugas.
La toxina botulínica (como también se le conoce al Bótox) es un veneno natural con un poder de intoxicación 40 veces mayor que el cianuro, pero que ha pasado por un proceso de purificación, por lo que no es nociva para el organismo si se aplica en la dosis y en el músculo correctos.
Sin lugar a dudas el spa es el templo de la belleza de este siglo, y muchas personas están a la búsqueda del mejor. El problema es que con tanto oferta, publicidad y falta de información es difícil elegir el más indicado.
Es por ello que aquí quiero brindarte algunos consejos que espero te ayuden a tomar una decisión correcta en beneficio de tu salud y de tu inversión.
A partir de los 60 años de edad la piel sufre muchos cambios notoriamente visibles, por esa razón hay que propiciarle cuidados mucho más intensos que en otras etapas de la vida.
Hoy les enseñaremos qué deben hacer para mantener la salud y belleza del cutis maduro.
El botox es una efectiva arma contra el envejecimiento cutáneo pero sus efectos son tan efímeros que muchas personas desarrollan una cierta adicción que puede desencadenar en una obsesión por el aspecto físico y el consecuente abuso de esta toxina.
Esto sucede porque quienes lo utilizan experimentan un estado de jovialidad que les levanta la autoestima, los hace sentir más seguros de sí mismos y socialmente aceptables. Al esfumarse los efectos la persona se siente vulnerable, fea y disconforme consigo misma por lo cual reincide en el tratamiento una y otra vez.
Cuando se atraviesa la barrera de los 50 años naturalmente todo el cuerpo sufre modificaciones y la piel no permanece exenta a esto. Los cuidados que se le deben propiciar cambian y para mantener su belleza hay que tener constancia.
El mayor cambio que se vivencia es la aparición de la menopausia y como esto altera la producción hormonal tiene notorias influencias sobre la dermis.
Con el paso del tiempo la piel del rostro se va deteriorando por esa razón los cuidados que hay que propiciarle no son los mismos en cada etapa de la vida.
La piel de los 20 no es la misma que de los 30, ni que la de los 40, el cutis atraviesa grandes modificaciones al igual que nuestro cuerpo, además los factores externos como la polución, el sol y las condiciones climáticas las agravan muchísimo.
El Botox es una toxina proteínica elaborada partir de una bacteria llamada Clostridium Botulinum. De esta bacteria se pueden extraer diversas toxinas, pero solo la de tipo A como el Botoxse utiliza con fines médicos.
¿Produce efectos adversos? Este producto es considerado seguro por la mínima cantidad utilizada que no llega a diseminarse por todo el organismo, aunque en un mínimo de casos pueden presentarse molestias tales como dolores de cabeza, náuseas, dolor e inflamación en la zona inyectada. Seguir leyendo »