

Es común que nuestros hijos en algún momento, tanto sea por accidente, por un juego o simplemente por curiosidad, introduzcan algún cuerpo extraño en sus oídos, nariz, ojos o boca. La cantidad de pequeños objetos que los niños puedan manipular con estas características son infinitos.
Muchas veces resulta sencillo sacarlos antes de que produzcan algún problema, pero en ocasiones debemos recurrir a un profesional porque puede ocurrir que al intentar retirar el objeto nosotros mismos corramos el riesgo de que se vaya más adentro y de esa forma provocar lastimaduras o traumas serios.
