La música calma angustias. Ayuda a liberarlas con la tempestad de las lágrimas. Hace volar hasta las mentes más pacatas. Logra sumergir en mundos desconocidos a quienes tienen la fragilidad de soñar. Suena en el aire con la grandeza del viento, y en cada oído con la solemnidad del tiempo.
Hace danzar en las penumbras a los sueños. Trasmite paz inconmensurable. En definitiva, canta las voces de los tiempos, toca los sonidos de la naturaleza y del ser humano. De todo se escucha en este mundo; ritmos infinitos han viajado por tierras lejanas hasta centrarse en algún oído cauto.
Cadencias que menean mentes ilusorias y cuerpos queriendo escapar de sí mismos. La música y sus ritmos al mundo, así como el sol a las mañanas o la luna a los utópicos. Es imprescindible su estadía, por eso siempre regenerándose. Porque la música es un aliciente, para quien la escucha y aún más para quien la crea, mejor dicho, la reinventa.
Cada cultura (y a su vez cada subcultura y contracultura) tiene sus ritmos, y logra ir más
allá de las ideologías. Traspasa al tiempo y asimismo a las mentes. Es, finalmente, el sonido perenne que hace mover al mundo…
Pero si hay un ritmo que a una gran mayoría conmueve y hace desear, es el romántico o melódico. Hay temas que han marcado a una generación, y otros que lograron traspasar las fronteras de las mismas. Estas canciones, súper melosas y que marcaron mi adolescencia, son un ejemplo:
- “Slave tol ove” de Brian Ferry.
- “Unchained Melody” de The Righteous Brothers, que se popularizó con la película, muy romántica, “Ghost, la sombra del amor”.
- “With or without”, de U2.
- “Total eclipse of the herat”, interpretado por Bonnie Tyler.
También hay muchos temas en español, como los interpretado por el romántico por excelencia Luis Miguel, entre otros, pero los citados marcaron los años felices de muchas personas a nivel mundial.
Cierra los ojos y ponte a soñar con tu enamorado escuchando estas canciones.
Publicado por Daniela Ceccato en Corazón el 31 Enero, 2007

