Un virus cibernético fue utilizado durante un divorcio millonario

Los divorcios de los famosos siempre llaman la atención. Se manejan cifras millonarias que los demás seres mortales jamás vamos a tener, ni en sueños. Además, entretiene saber que ellos, multimillonarios o ricos, también tienen problemas. Los engaños priman, y no sólo se entera el damnificado, sino el mundo.

Algunos contratan detectives para saber qué está haciendo su respectiva pareja, otros simplemente se meten en su PC. Entérate de este caso tan moderno como delictivo.

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La prensa reveló hace poco el caso de Tamara Mellon -fundadora y presidenta de la firma de zapatos Jimmy Choo-, quien abrió un e-mail cuyo encabezado prometía información sobre su marido, Matthew Mellon -rico heredero estadounidense- de quien se estaba divorciando.

En la trampa cayó la mujer (foto), ya que el correo electrónico incluía un programa informático, llamado Trojan Horse, que se expandió como un virus por el ordenador de la joven. Así fue constatado por la fiscal Miranda Moore en la vista judicial, que se está llevando a cabo estos días en Londres, contra Matthew Mellon y otros presuntos piratas informáticos.

La ex pareja era muy conocida “en los círculos vips de Londres”. Ambos se casaron en el año 2000, y se distanciaron cuatro años después por una supuesta infidelidad de Tamara.

El programa “actuó como una cámara en su ordenador, registrando cada golpe de teclado, descifrando códigos secretos y movimientos en cuentas bancarias”. El presunttamara-mellon.jpgo delito no fue para robar nada, más que tener el acceso a datos que, según alegó la fiscalía, no estuvieron al alcance de Mellon mientras se divorciaba de su esposa.

Es un hecho que él contrató los servicios de Active Investigation Services (AIS) para husmear en los asuntos de su entonces esposa, a través de sus correos electrónicos. Los otros acusados, además de Mellon, son cinco presuntos cómplices: entre ellos, el fundador de AIS, Jeremy Young, agente de policía en excedencia, quien admitió complicidad.

Aunque este caso se extiende a otros, ya que hay clientes de la empresa que recurrieron a los métodos de estos supuestos investigadores privados para espiar a sus mujeres. Parece que AIS tuvo crecientes ingresos en sus años de operación -entre 1999 y 2004-; las tarifas que se manejan en el juicio son éstas: entre 7.000 euros, por infiltrar un virus en un ordenador, a unos 10.000 al mes, por supervisar cada registro.

Mellon, quien niega todos los cargos, está acusado por la fiscalía por llevar a cabo el delito desde julio de 2004 a febrero de 2005.



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Publicado por Daniela Ceccato en Actualidad, Ocio y cultura el 30 Abril, 2007

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