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Es en este momento, esplendoroso, en que nos damos cuenta que ¡oh, horror de horrores!, estamos enamorados. Hay quienes se enamoran con frecuencia y de distintas personas por poco tiempo, mientras que otros dicen no haberse enamorado nunca o haberlo hecho sólo una vez y para toda la vida. Pero qué es en realidad el enamoramiento. Para la Real Academia Española es: “excitar en alguien la pasión del amor” o “prendarse de amor de alguien”. Más sencillo aún, se lo puede caracterizar como un estado de locura transitoria que no tiene edad y que repercute en gran medida en la cotidianidad del afectado. Por lo general, esta emoción avasalla nuestra razón, y normalmente se atenúa con el paso del tiempo. Algunos afirman que dura entre seis meses y un año y medio. Y son venturosos aquellos a quienes ese estado les deviene en amor. Porque el amor, es lo que queda luego de esta tormenta de endulzamientos. A éste se lo puede considerar una patologÃa, con sus sÃntomas caracterÃsticos, como: la idealización de la otra persona, la desaparición de la agresividad -sólo tenemos palabras dulces y amables-, se produce también un cierto trastorno de la atención (de ahà la frase “cabecita de novio”). Quienes más les ha afectado el amor, padecen nerviosismo, taquicardias, sudoración, al igual que placidez y propensión al llanto y a la risa. Amar es, en definitiva, darse al otro y compartirse sabiendo muy bien quiénes somos. En cambio, el enamoramiento se da entre seres mutuamente idealizados. Para una explicación más sencilla y clara nada mejor que un poeta. En este caso Francisco de Quevedo define al amor con su pluma implacable. “Definición De Amor” Es hielo abrasador, es fuego helado, Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Corazón el 30 Enero, 2007
Enamorarse. ¡Ay, qué sentimiento más bello y puro!. Los pájaros cantan dentro de nuestra cabeza, las flores renacen en los inviernos más crudos y el corazón late a un ritmo incalculable. Las mariposas en el estómago hicieron su nido. Y nosotros, bobos y tontos, andamos con una sonrisa impregnada en la boca sin razón a la vista.

