Cuando están en la etapa de enamoramiento, ambos miembros de la pareja muestran comportamiento positivo que hace insospechable la violencia que albergan en su interior.

Es en este punto de la relación, en que si se desencadenara algún suceso de violencia, que la pareja tenga más probabilidades de romper la relación.

La violencia familiar ocurre en un ciclo que pasa por tres fases:

Acumulación de tensión

  • A medida que dura la relación aumentan la tensión y el estrés entre ambos debido al abuso físico y verbal.
  • Después de los episodios de violencia viene un periodo de calma.
    La agresión se manifiesta más hacia objetos: portazos, romper cosas, etc.
  • La persona agredida modifica su comportamiento para evitar ser agredida.
  • La persona agredida se siente culpable del abuso.
  • La persona agresora se pone extremadamente celosa y controla las acciones de su pareja.
  • La persona agresora trata de alejar a su pareja de su familia y amigos.

Episodio agudo de violencia

  • Surge la necesidad de descargar la tensión acumulada.
  • La persona agresora planifica la forma cómo aplicará la violencia: dónde, cuándo, cómo, etc.
  • Luego del episodio, la persona agresora se alivia de la tensión y el estrés. Si la policía interviene, la mujer aparecerá como histérica y confundida mientras que él estará calmado y relajado.

El arrepentimiento

  • Hay un periodo de cero violencia, de mucho amor y cariño.
  • Algunas parejas agresoras reparan en sus errores, prometen no volver a hacerlo, buscar ayuda, y otras actúan como si nada hubiera pasado.
  • Si no hay intervención, hay una gran posibilidad de que la violencia continúe y aumente.
  • Si la pareja agresora no recibe ayuda, regresarán a la primera fase y el ciclo se repetirá.

¿Identificas la situación actual de tu relación con algunas de estas fases? Si es así, actúa y pide ayuda cuanto antes para ponerle fin al abuso.

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