El derecho de elegir cómo parir

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Leí en ElPais.com un artículo que desde el título me atrajo, El parto es mío. Todavía no soy madre y por lo tanto bastante alejada estoy de lo que realmente es sufrir como en un parto. Pero sí me interesa todo lo que tenga que ver con la libertad femenina, la masculina está muy desarrollada (sino también me importaría).

Desde la elección a hacerse un aborto (en caso de ser necesario), ahora me inmiscuyo en la problemática del parto y en la posibilidad de que toda mujer pueda elegirlo a su manera, simplemente para su bienestar y el de su hijo. Hoy, en España, muchas exigen el derecho a parir como quieran, “más allá de la asistencia uniforme, impersonal y medicalizada de los hospitales”.

La escritora y periodista Rosa Montero publicó, en su columna en la revista de este periódico español, el artículo El desastre de parir, en el que detalla las actuaciones médicas llevadas a cabo de forma protocolar en la asistencia al parto: rasurado genital y aplicación de un enema a la madre, monitorización inmovilizante de parturienta y feto durante la dilatación; perfusión de oxitocina para acelerar las contracciones; la obligación de parir tumbada boca arriba, o la realización sistemática de un corte en el periné que, según la doctrina de la Organización Mundial de la Salud, son innecesarias de forma general y pueden provocar más sufrimiento que seguridad a madre e hijo.

En 2002 nació la Asociación El Parto es Nuestro -www.elpartoesnuestro.es-, luego de que, según cuenta Francisca Fernández -abogada y fundadora-, “varias mujeres traumatizadas por una triste experiencia de parto nos encontramos en Internet y decidimos intentar cambiar las cosas”.

Esta Asociación hace hincapié en la libre elección sobre la forma de traer a sus hijos al mundo. Dice reivindicar una mejor atención al parto, un trato más humano y respetuoso. Para ello es primordial que las mujeres tengan información, y que se respeten las recomendaciones de la OMS.

Se hace referencia al documento Tecnología apropiada para el parto -contenido en la Declaración de Fortaleza y publicado en Lancet en 1985-, en el que la OMS defiende un modelo de atención al parto sin más ayuda técnica que la precisa en cada caso.

En el artículo se informa que algunos países con la menor mortalidad perinatal tienen menos de un 10% de cesáreas, por lo que no se puede justificar que ninguno tenga más de un 10%-15%”. Por ejemplo, en otros como Holanda -con excelentes indicadores de morbimortalidad-, promueven la asistencia domiciliaria al parto normal a cargo de matronas especializadas.

En definitiva, lo que se busca es que la atención al parto se pueda mejorar humanizándola, disminuyendo prácticas no necesarias y favoreciendo la participación de la mujer.



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Publicado por Daniela Ceccato en Actualidad, Embarazo y lactancia el 27 Marzo, 2007

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