Nueces: una ricura saludable
Diversos estudios han comprobado sus beneficios para la salud humana. Se pueden consumir como colaciones, tomar espolvoreadas en los cereales del desayuno, en ensaladas, en postres y en confitería, y cuando no están maduras se las utiliza para la producción de aceite.
Se trata de un alimento muy rico en grasas (60 gr), al igual que los demás frutos oleaginosos, de las cuales el 90% son ácidos grasos insaturados (mono y poli-insaturados). Además, tiene un alto contenido en proteínas (10 a 15 gr), que poseen todos los aminoácidos esenciales.
Es relativamente pobre en carbohidratos (4 a 10 gr) y muy energética -100 gr aportan alrededor de 600 kilocalorías, de las cuales más del 80% corresponde a las grasas o lípidos-. Contiene, además, una importante concentración de minerales -potasio, fósforo, magnesio, calcio, hierro- y de oligoelementos -como cinc, cobre, etc.-.
Estudios científicos más recientes sobre dieta mediterránea han comprobado los beneficios de las nueces en la reducción del colesterol o en la prevención de enfermedades del corazón, además de demostrar que en el marco de una dieta equilibrada ayudan a mantener el peso. Por lo tanto, incorporar este fruto de forma habitual en la alimentación permite reducir hasta en un 50% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio o la angina de pecho.
Otras investigaciones han demostrado un poder para aumentar la elasticidad arterial, para prevenir la formación de coágulos y rebajar la tensión arterial. Esta capacidad para fluidificar la sangre se atribuye a la transformación del acido alfalinoleico en prostaglandinas, las cuales evitan la aparición de la arteriosclerosis.
Por lo tanto, los buenos hábitos alimentarios, como sustituir las grasas -como la manteca, la mantequilla, la carne animal o sus derivados- por estos frutos secos (comer unas 5 nueces cinco veces por semana) ayudan a restablecer la función endotelial, que es el mecanismo que facilita la dilatación de las arterias y por ende del flujo sanguíneo, lo cual es una buena manera de cuidar el corazón.
También resulta muy útil en el síndrome premenstrual por su riqueza en vitamina B6, y para el buen estado de las pieles por su riqueza en ácido linoleico, Zinc y vitamina E, que previenen algunas anomalías como el eccema o evitan que ésta se seque. Se recomiendan para personas con depresión, estrés y fatiga, gracias a su contenido en vitamina B.
Asimismo, previenen algunas enfermedades, como la diabetes y la tuberculosis de los huesos. En el primer caso, por su bajo contenido en hidratos de carbono permiten estabilizar los niveles de glucosa en la sangre. Por otro lado, son tonificantes y fortificantes de los órganos genitales. Son recomendadas para la desnutrición y la debilidad por su acción energizante.
De igual forma, como este alimento contiene mucho calcio, es ideal para prevenir la osteoporosis y mantener los huesos en buen estado.
Publicado el 25 Enero 2007 – 11:28 am | por Daniela Ceccato |

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