
No es lo mismo practicar deporte en temporada de calor que en temporada de frío, ya que el cambio de temperatura obliga a nuestro organismo a adaptarse. Y uno de los problemas que atraviesa nuestro cuerpo al hacer deporte en verano son los calambres producidos por el calor.
Estos calambres se producen como espasmos con un dolor difícil de controlar en los músculos de los brazos, piernas y abdomen, acompañados de una transpiración intensa que nos dificulta la práctica deportiva y reduce nuestro rendimiento.
Para evitar que se produzcan, es fundamental que mantengas tu cuerpo bien hidratado para que tu cuerpo se ajuste a los cambios de temperatura (cuando el cuerpo suda, los electrolitos de la sangre disminuyen), Asimismo, hay que proveer al cuerpo de los líquidos que pierde tras una pérdida de peso.
Se recomienda beber medio litro de agua antes de hacer deporte, beber líquidos de a pocos durante el entrenamiento, y al final, para reemplazar los líquidos perdidos. Ojo, las sodas, el café, el alcohol y las bebidas con cafeína no ayudan a reponer las sales minerales.
En caso ya hayas sufrido un calambre de calor, bebe agua de inmediato, estira el músculo y dale un suave masaje. Ya no hagas más esfuerzo, descansa en un lugar fresco y pon hielo en la zona afectada.
Publicado por Femina en - Salud, Consejos, Ejercicios el 24 Junio, 2008
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