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Como cualquier persona adulta, los niños también sufren de estrés, la diferencia es que generalmente no canalizan esta energÃa negativa de la misma forma que una persona mayor, y las consecuencias pueden evidenciarse en otros aspectos, uno de ellos es el denominado Bruxismo nocturno. Se trata del hábito de chirriar los dientes, apretándolos y haciéndolos rechinar, generando repercusiones en la calidad del sueño, la mandÃbula y los músculos y tendones del rostro. Todo esto representa una mala noche para el niño y un despertar sin haber descansado como es debido, sumado al hecho de que los compañeros de cuarto también advertirán este sonido pudiendo provocar insomnio generalizado.
El Bruxismo va de la mano con la tensión nerviosa, se debe entonces tratar de mantener al niño tranquilo además de disminuir el consumo excesivo de golosinas y dulces, para evitar problemas mayores en una boca con las defensas bajas. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Mariana en Familia, Salud y nutrición el 24 Enero, 2008


