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Las TIC’s (TecnologÃas de la información y la comunicación) se han instalado en la vida cotidiana, lo cual devino, entre otras cosas, en una nueva modalidad de trabajo, en la que la tarea se realiza a distancia: el teletrabajo. Esto, a su vez, da lugar a la “oficina móvil”, siendo fundamentales herramientas la computadora portátil y el celular. A su vez existen varios tipos de trabajadores: los que desempeñan sus tareas desde sus casas, manteniéndose ligados a una compañÃa en relación de dependencia; y aquellos que descubrieron que pueden trabajar por su cuenta sin necesidad de instalarse en la oficina de una empresa, lo cual implica realizar las tareas en la comodidad del hogar, en un bar o desde lo deseen. Las empresas que más aplican esta modalidad son las que se dedican a los servicios, mientras que las constructoras, los comercios y los hoteles, necesitan de la presencia fÃsica de los empleados, por lo que sólo pueden implementar este sistema en algunos cargos gerenciales. Las actividades independientes que se desarrollan más comúnmente son, entre otras, las asesorÃas, el diseño gráfico, los estudios de mercado y los relevamientos de datos. Esta especie de panacea que ofrece el teletrabajo es, en principio, la posibilidad de realizar las tareas en el hogar, yendo a la oficina de forma esporádica, o incluso nunca, lo que permite una mayor disponibilidad del propio tiempo y la posibilidad de estar más en contacto con la familia, o con las cosas que a cada cual le interesen. Puede que esta modalidad acarree algunos inconvenientes, como: el progresivo aislamiento, la tendencia a trabajar en cualquier momento (no distinguiendo el lÃmite entre ocio y trabajo), y los problemas derivados de no poseer contratos claros con el empleador. Pero esta nueva forma de trabajo ha dado la posibilidad a las mujeres de poder ocuparse de su familia, acomodánsose sus horarios. Sin embargo, un informe sobre el empleo, de enero de 2001, de la Organización Internacional del Trabajo reveló una “brecha digital de género” donde las mujeres están poco representadas en los empleos relacionados con las nuevas tecnologÃas (esto es en paÃses desarrollados y en vÃas de desarrollo). Por ejemplo, al dedicarse al teletrabajo las mujeres corren el riesgo de que sus ocupaciones laborales sean invisibles al igual de cómo ha sucedido por años con las tareas domésticas, y de esta manera sus derechos como trabajadoras se ven truncos, con pagas mÃnimas, pocas posibilidades de desarrollo y mejora en su oficio o profesión y ninguna seguridad social o de salud. Asimismo, este tipo de trabajo no trae aparejado un cambio en la división familiar de las labores cotidianas: los hombres continúan evitando las tareas domésticas y las mujeres siguen haciéndose cargo de más tareas que implican entre una doble o triple carga. El futuro llegó, el empleó cambió y las mujeres nos estamos adaptando, como siempre. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Trabajo el 24 Enero, 2007
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El trabajo ya no es lo que años atrás. Antes era común que una persona trabajase toda su vida en una empresa, hoy estar más de cinco años en una se ha transformado en una utopÃa. Tampoco los contratos son los mismos, hoy no aseguran la continuidad y asà el empleo se hace cada vez más inestable. El crecimiento abismal que vivió la tecnologÃa ha proporcionado nuevas formas de trabajo.

