
La entrada a la pubertad y la adolescencia trae muchas preocupaciones a cualquier padres porque los hijos se vuelven rebeldes. En realidad esta rebeldía es natural, pero es un problema cuando deviene en violencia, alcoholismo, drogadicción u otras conductas desviadas.
Si últimamente has notado algo raro en tu hijo y sospechas que podría tratarse de drogas, aquí te presentamos las claves para que salgas de dudas.
Indicadores físicos
En algunos casos son muy obvias, y en otros pueden pasar desapercibidas para padres “distraídos”.
- Pérdida del apetito
- Adelgazamiento.
- Alteración del sueño.
- Ojos enrojecidos.
- Irritación nasal.
- Despreocupación por la higiene personal.
Cambios en las costumbres y comportamientos
- Tiene problemas en la escuela.
- Gasta más dinero que de costumbre o hasta ha tomado dinero sin tu consentimiento.
- Se muestra indiferente ante las cosas que le rodean.
- Se aísla de la familia y sus amigos.
- Cambia de humor y se irrita con facilidad.
Si identificas algunos o todos, no te desesperes, no le regañes ni muestres tu mal humor. Antes de dar señal de alarma tranquilízate para que puedas comunicarte con tun hijo con tolerancia y comprensión. Es duro, pero se peor si no reaccionas con asertividad.

