|
El sueño de muchos, concreción de unos pocos: ser millonario. Quién no ha anhelado alguna vez ser rico para hacer y comprar todo lo que nos plazca; recorrer el mundo y ser feliz (por lo menos eso es la fantasÃa generalizada). New York fue durante mucho tiempo, y sigue siéndolo, la ciudad eje del universo financiero. Pero ahora Londres parece desterrarla de ese privilegiado lugar, y se ha convertido en la ciudad de los hipermillonarios (mucho más que simples ricos). Según un informe encargado por el alcalde Michael Bloomberg y el senador Charles Schumer, New York “se ha visto desplazada a raÃz de la creciente regulación de los mercados financieros y lo estricto de las normas inmigratorias”. En Londres, la mayorÃa de estos súper ricos son extranjeros (rusos, árabes, indios, franceses, italianos y norteamericanos), y “son atraÃdos por la polÃtica fiscal británica que excluye a aquellos con domicilio oficial fuera del paÃs (dicen ser residentes en paraÃsos fiscales como Mónaco) y favorable al comercio de bienes intangibles, como los derivados financieros o bursátiles y los fondos especulativos”. Aquà el lujo es moneda corriente, y va más allá de los tradicionales sectores de la alta costura y la joyerÃa. La firma Oxford Philantropic, por ejemplo, se encarga de hacer donaciones en nombre de los ricos que no tienen tiempo para escoger sus propias obras de beneficencia. Clubes exclusivos, como Quintessentially, satisfacen los caprichos más disparatados de sus miembros durante las 24 horas, todos los dÃas del año. Dentro de los más insólitos pedidos se encuentra el de “una torta con forma de trompa de elefante decorada con rubÃes y esmeraldas; tres réplicas del vestido que Jennifer López lució en la última edición de los Oscar (6000 dólares cada uno) y un salto en paracaÃdas sobre las cataratas Victoria en la frontera entre Zimbabwe y Zambia”. Además, ha revivido el ramo de los servicios de mayordomos, empleadas domésticas, choferes y jardineros. La agencia Massey, que se especializa en ese tipo de contrataciones, registró un incremento del 50 % en la demanda durante los últimos dos años. Todo esto en realidad se ha convertido en un problema para el londinense promedio, ya que ha habido una increÃble suba en los precios de la propiedad -creada por la demanda de los hipermillonarios-, lo cual hace casi imposible la compra o alquiler de un domicilio. Como siempre, bien para los millonarios, y una pesadilla para el hombre común. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Actualidad, Ocio y cultura el 23 Marzo, 2007

