
Son pan de cada día laboral la tensión, el estrés y la presión que dañan el alma y el cuerpo, y qué mejor método para reactivarnos que la práctica del Yoga, el método de mejoramiento físico y espiritual por excelencia.
¿Y cómo puedo practicar Yoga si estoy atornillado(a) a mi silla todo el día?
Si bien el Yoga consiste en realizar diferentes posturas o asanas, también comprende ejercicios de respiración y relajación que no necesitan que te pongas de cabeza ni nada por el estilo, aunque si tienes oficina privada, ¡enhorabuena!
La respiración en el Yoga es de tipo abdominal, que es la más sedativa para los nervios. La puedes hacer sentado(a), parado(a) o echado(a), y consiste en tomar aire por la nariz de forma lenta y profunda.
Otro tipo de respiración es la victoriosa, que es ideal para las personas que difícilmente se levantan de la silla, pues es justo para practicarla en ella, con el tronco bien apoyado al respaldar, la cabeza inclinada y el mentón pegado al pecho.
Inhala con lentitud hasta llenar el tórax a la vez que contraes el abdomen. Expulsa el aire por la nariz también. Esta respiración ayuda a sosegar el corazón y regular la glándula tiroides.
Por último, además del ejercicio toda persona que trabaja debe atender a la alimentación, respiración, sueño, descanso y actitudes mentales positivas que son las principales fuentes de energía que le permitirán estar sana y bien preparada para realizar sus actividades laborales.
Publicado por Femina en - Salud, - Trabajo, Consejos, Ejercicios, Trabajo el 21 Julio, 2008
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