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Los baños de sol son deliciosos y ultra relajantes, a mi en lo personal me encantan. Pero eso sí, siempre debes ponerte un buen bronceador y programar la alarma de tu reloj para que no te quedes dormido(a) y te dé una tremenda quemazón.

Asimismo, después de recibir los divinos rayos del sol un baño de inmersión resulta aún más relajante y reparador para tu piel.

Hacerlo es muy sencillo y económico, pero eso sí, necesitas una bañera o tina muy grande, la cual deberás llenar con agua tibia y té verde y menta, que son dos plantas muy refrescantes y saludables para la piel.

La infusión de hierbas la puedes preparar con dos bolsitas de té verde y dos de menta, dejándolas reposar en agua hervida por 20 minutos. Si consigues las plantas naturales (en el herbolario), mucho mejor.

Una vez preparada la bañera, sumérgete durante 20 minutos y disfruta, siente como todo tu cuerpo se refresca y tu piel se descongestiona.

En caso tu piel esté enrojecida y arda, utiliza yogur natural. Aplícalo sobre las áreas afectadas y deja que sus ácidos lácteos actúen por 10 minutos. Al final, enjuágate con agua tibia.

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