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Seguramente conoces la frase “somos lo que comemos”, de escucharla, recibirla o repetirla…bien, cabe destacar que es muy cierto y se refleja en todo nuestro cuerpo, no solo en aquellos kilos de más o de menos, sino también por ejemplo en la calidad y tipo de cabello que lucimos.

Si tienes el cabello graso seguramente indica que tu dieta es rica en comidas aceitosas, azucaradas o frituras, hacer el esfuerzo de reemplazar una hamburguesa con papas fritas, por un menú al natural o al horno como un bife con ensalada mixta hará la diferencia en la apariencia de tu cabello. Haz la prueba y convéncete tu misma, los resultados son casi inmediatos.

Si en cambio tienes el cabello seco y quebradizo, tu alimentación esta denotando una consistente falta de ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales. Para enriquecer tu dieta puedes optar por incorporar mayor cantidad de legumbres, pescados y verduras, además de aderezar tus comidas con aceite de oliva, siendo este un gran aporte energético.

El hierro en la dieta hará tu cabello más grueso, brillante y fuerte, disminuyendo su caída y previniéndola a futuro, puedes encontrar grandes cantidades de hierro en las lentejas por ejemplo.

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