
Para todo padre/madre es difícil tener que regañar a su hijo, pero a veces éste hace cosas que merecen una llamada de atención para ponerle freno a tiempo a esa situación.
Entonces surge el dilema, que por más que le dices que no haga esto o aquello lo vuelve a hacer y lo empeora. Crece tu desesperación y él/ella se vuelva más indomable, y entones te dan ganas de explotar y hasta recurrir a la fuerza física.
Pero, ¡no! Tranquilo (a), no tomes decisiones cuando estés de mal humor. Primero preocúpate por relajarte tú mismo(a) para que puedas pensar con lógica, paciencia y comprensión.
He aquí lo que puedes hacer:
- Ofrécele una alternativa. En vez de usar tantos “no hagas esto”, “no hagas ruido”, etc. Sorpréndelo al proponerle que haga otra actividad, que a ti no te moleste y que a tu hijo le agrade.
- Cuida tu tono y volumen de voz. Los niños van desarrollando cierta inmunidad a los gritos, así es que por más que te esfuerces note va a escuchar. Más caso te hará si tu actitud es menor emocional y, pro el contrario, más racional.
- Tómate tu tiempo. Respira y cuenta hasta 10. Expresa tu enfado solo cuando esté en situación de controlar tu ira y puedas entender la reacción y los argumentos de tu hijo.
- Emplea argumentos razonables. Explícale de forma directa y sencilla las razones por las cuales debe hacer o dejar de hacer algo, así como las consecuencias que esto va a tener para él o ella.
- Dale algunos elogios. En vez de criticar y apuntar sus defectos, levántale la moral a tu hijo(a) y dile lo inteligente, encantador(a)….que es, pero que tiene que mejorar en tal o cual aspecto.
Etiquetas discusion, educar, hijos, madre hijo, padres, peleas, regañar
Categoría - Crianza, - Hijos, - Padres, Consejos, Familia
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