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¿Quién no tiene fantasÃas?, el que no las tenga estará muerto en vida. Y eso es peor que muchas otras cosas. En este caso vamos a hablar de las fantasÃas sexuales. Esas que nos generan tantas cosas por dentro que nos convertimos en un volcán a punto de estallar. Las fantasÃas sexuales sirven para despertar nuestro deseo. Pertenecen a la imaginación y forman parte del erotismo que nace con cada uno de nosotros. Porque, como dicen los especialistas, el impulso sexual está en la mente. Se las define como “representaciones imaginarias emanadas del inconsciente que permiten visualizar situaciones sexuales”; posibilitan una evasión temporal de la realidad, y en ellas se concentran sueños, recuerdos, deseos y frustraciones. Son también una manera de dar forma sensible a las experiencias ideales. Aunque éstas sólo pertenecen a nuestra imaginación, de igual forma a veces se confunden con lo que realmente queremos y ese lÃmite Ãnfimo entre fantasÃa y realidad se esfuma. Por lo general, las fantasÃas son originadas por un estÃmulo externo, como un desconocido que nos resulta atractivo o una pelÃcula; aunque también utilizamos recuerdos de escenas vividas. La imaginación es una manifestación más de nuestra sexualidad, y por lo tanto puede ser origen de grandes satisfacciones asà como de grandes frustraciones. A pesar de que se opine lo contrario, no se puede decir que las fantasÃas están conectadas con la realidad; ya que no reflejan necesariamente nuestros deseos. Sin embargo, sà pueden ser una ayuda para conocer nuestra verdadera identidad sexual. Que quede claro, pensar algo no quiere decir necesariamente que queramos hacerlo: imaginar tener relaciones sexuales con otro hombre que no sea nuestra pareja, o con una persona del mismo sexo, no nos convierte en infieles y tampoco en homosexuales. Todos somos capaces de tener fantasÃas sexuales, de hecho ya desde la infancia éstas comienzan. Por ejemplo, en la adolescencia sirven como ensayo, y nos vemos realizando acciones Una vez adultos el uso de la imaginación es muy variado. Se las puede utilizar para inducir o aumentar la excitación sexual, o para convertir la situación actual en una más apasionada. Una vez inserta en el matrimonio una pareja comienza con la implacable rutina; y en ella cae también el sexo. Las relaciones sexuales pueden ser muy afectivas, pero carecen de la pasión que se sentÃa en los primeros encuentros con una persona nueva. Las parejas que conviven ven decaer la pasión de los primeros tiempos. Esto no tiene nada que ver con el amor, ya que éste puede ser más intenso de lo que era en los comienzos. Pero lo que al principio era novedad ya no lo es, y a esto se suman el trabajo, los chicos, el mantenimiento de la casa, etc. Es en estos casos en los que tener y mantener las fantasÃas pueden ser una interesante manera de recuperar el erotismo. Las fantasÃas nos sirven para poder matar el aburrimiento, focalizar los pensamientos y sentimientos (dejando de lado distracciones o presiones) y mejorar nuestra propia imagen. Aunque se ha pensado por años que las fantasÃas correspondÃan sólo a los hombres, es hora de ir desmitificando ese gran mito. Las mujeres, al igual que ellos o incluso más, tenemos fantasÃas y nos sumergimos en ellas con la total seguridad de que ahà una es más libre que en ningún otro sitio. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en SexologÃa el 19 Marzo, 2007
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