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La ansiedad es un estado de inquietud del ánimo, como también de una angustia que acompaña a muchas enfermedades. Todos en algún momento han tenido una cita importante, una entrevista de trabajo, han percibido una situación como potencialmente peligrosa. Éstos son hechos donde las personas experimentan los sÃntomas caracterÃsticos de la respuesta de ansiedad: taquicardia, palma de las manos sudorosas, preocupación, aceleración de la respiración, temor, aprensión, rigidez muscular, etc. En cambio, los trastornos de ansiedad son traumas psicológicos que difieren de las sensaciones de nervios o de agitación, que surgen de forma espontánea cuando debemos hacer frente a una situación desafiante o peligrosa para nuestra propia integridad. Éstos tienen la capacidad de llegar a interferir tanto de forma negativa como significativa en la habilidad de un individuo para desenvolverse y adaptarse con éxito a su entorno habitual. Los sÃntomas caracterÃsticos de los trastornos de ansiedad son reacciones desproporcionadas y/o injustificadas ante estÃmulos o situaciones ambientales cotidianas, reacciones que escapan del control voluntario de la persona. Tienen un carácter intenso y recurrente, generan incomodidad y malestar e interfieren en la vida de la persona en múltiples niveles de manera muy negativa. Cuando estos tipos de trastornos no son diagnosticados y tratados de forma adecuada, con el paso del tiempo y de la progresión de la enfermedad pueden impulsar a la persona a adoptar medidas extremas, para evitar y/o huir, y asà mantenerse “segura”. Entonces obvia salir de su casa y hasta esquiva cualquier tipo de contacto social. Este tipo de medidas afecta intensamente la calidad de vida de la persona afectada por este tipo de trastornos, tanto en el ámbito personal como familiar, social o laboral. Existen en la sociedad de hoy varios tipos de trastornos de ansiedad, los cuales se manifiestan de diferentes maneras. En los casos de trastorno de ansiedad generalizada la persona sufre inquietud, sensación de fatiga no justificable, impaciencia, tensión/rigidez muscular generalizada, estado de ánimo irritable, alteraciones en los patrones habituales de sueño. En las crisis de angustia o ataques de pánico, sucede esto: palpitaciones, sacudidas del corazón, elevación del ritmo cardÃaco, presencia de sudoración intensa, sensación de ahogo o falta de oxÃgeno, sensación de atragantarse, intensa opresión o malestar en la región del pecho, mareo, sensación de desmayo, sensación de aparente irrealidad, despersonalización (sensación de estar separado de uno mismo), miedo a perder el control, temor a volverse loco, miedo a la muerte, presencia de parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo), escalofrÃos o sofocaciones intensas, entre otros traumas.
La fobia especÃfica se manifiesta ante un objeto o situación determinada, como terror a volar en avión, presencia de ciertos animales o miedo a las alturas. La fobia social se caracteriza por un miedo, intenso y persistente, por situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas no pertenecientes al ámbito familiar o a su cÃrculo social más cercano. En casos de trastorno obsesivo-compulsivo el rasgo distintivo es la presencia frecuente de ideas indeseadas (obsesiones) y de conductas repetitivas (compulsiones), por lo general realizadas con la intención de aliviar la ansiedad producida en el sujeto por las propias ideas obsesivas. También existe e el trastorno por estrés postraumático. Aquà la persona fue vÃctima de abusos fÃsicos o sexuales, o ha sufrido desastres naturales o accidentes graves. Por lo tanto, se encuentra con dificultades para conciliar y mantener el sueño, tiene sensación permanente de irritabilidad, dificultades de concentración o desajustes emocionales de intensidad variable. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Salud y nutrición el 19 Febrero, 2007
Es común escuchar sobre personas que tienen ataques de pánico, miedo a salir de su casa, miedo a las multitudes, etc. Estos problemas se llaman trastornos de ansiedad, y no hacen más que boicotear la vida de las personas que los sufren. Como son difÃciles de diagnosticar, primero porque lel individuo en cuestión no lo siente como un problema, o porque debe recorrer muchos médicos para acertar con el tratamiento, resultan complicado erradicarlos.


