
En anteriores notas les hemos comentado que si bien la flaccidez es consecuencia en parte del paso del tiempo existen factores, internos o externos, capaces de acelerar su aparición.
Una vez que ya se ha instalado en nuestro cuerpo, dependiendo de las características y su gravedad, es posible reducirla mediante tratamientos no invasivos, pero muchas veces es necesaria una intervención quirúrgica si se quieren resultados notorios y definitivos.
¿Cómo reducir la flacidez muscular?
- Practicando ejercicios físicos, principalmente los que efectúan un trabajo localizado y con peso, por ejemplo musculación, gimnasia localizada con barras y mancuernas, natación, etc. No es conveniente realizar actividades de alto impacto hasta que el músculo haya recuperado su tonicidad ya que de lo contrario podría aparecer celulitis.
- Luego de la actividad física lo ideal es ducharse con agua fría o bien antes de terminar con el baño echar sobre el cuerpo un chorro de agua fresca, esto tensa la musculatura.
- Tener una buena alimentación, variada y equilibrada.
¿Cómo reducir la flacidez cutánea?
- Lo ideal para aminorar la flacidez de la piel es el uso diario de cremas específicas elaboradas con componentes que ayuden a tensar la piel.
- Llevar una dieta saludable, rica en fibras y vitamina A.
- Evitar las largas exposiciones al sol y siempre asolearse en los horarios permitidos y con un buen protector solar.
- La hidratación es fundamental para mantener la piel saludable, hay que beber más de dos litros de agua por día.
- Evitar el tabaco y el alcohol, así como las bebidas gaseosas.
- Los masajes reafirmantes son muy efectivos para devolver a la piel la tonicidad perdida.
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