Swingers e infidelidad
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Tener sexo con alguien que no es tu pareja, dicho a secas, es considerado una infidelidad, y por lo tanto repudiable porque traiciona el amor y la confianza que debe existir entre dos personas que se aman, ¿no? Ahora bien, las parejas swingers rompen totalmente con este esquema de la infidelidad-fidelidad pues ellos dan su total consentimiento al adulterio, pues piensan que, además de ser sexualmente divertido, ayuda a afianzar su relación y a evitar que su pareja se vaya con otro(a).
Algunos dirán “yo no creo en la infidelidad con permiso” (yo tampoco), pero cabe hacer esta distinción. Una cosa es hacerse de la vista gorda y dejar que te pongan los cuernos, y otra, autorizarlo de manera explícita. Lo primero suele estar sujeto a factores como el bienestar de los hijos, el estatus social, las creencias religiosas u otros motivos. ¿Y el swinging? Pues, al principio puede ser divertido y se tolerado por un buen tiempo, pero que se mantenga a largo plazo, parece inviable. Si dejas que tu pareja se acueste con tras personas, pues le estás dando carta libre para que se vaya con alguna de ellas y se genere una crisis en la relación, que desemboque en una ruptura. Por otro lado, tenemos que asimilar que el sexo de hoy no es el mismo de hace unos años las cosas cambian y nosotros también. Si es para bien o para mal, eso le queda a cada uno evaluar. Relacionados: Cómo convencer a tu pareja de ser swingers - Reglas de los swinger |
Publicado por Femina en - Pareja, Consejos, Sexología el 17 Octubre, 2008
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29 dic. 2008
Bueno, hete aquí la opinión de un swinger
Hace 20 años estamos juntos, y hace 6 que somos swingers. De hecho, hemos tenido relaciones amorosas con una “novia” de ambos, de nuestra pareja… lo que para muchos swingers es “demasiado” y nunca tuvimos el temor de arruinar la relación, ni nos ha sucedido.
Sin embargo no hago apología del swinger, no es algo para todos, y es desastroso cuando se hace por los motivos incorrectos (por ejemplo, “salvar la relación”, “matar el aburrimiento en la cama”).
Creo que has tocado el punto crítico en el artículo, pues te pones en los zapatos de un swinger desde TUS miedos e inseguridades: “si dejas que se acueste con otra persona le das carta libre para que se vaya con una de ellas y produzca una crisis en la relación”. Totalmente de acuerdo, y aún más… todos tenemos carta libre para abrirnos de una relación, y al hacerlo normalmente nadie pide permiso a su futura ex pareja. Suponer que sin explicitar esto el otro va a quedarse a tu lado es pretender tapar la luna con el pulgar: el otro va a quedarse a tu lado si la relación lo amreita. La explicitación de este hecho no incrementa las probabilidades de que el otro se abra, a menos que el otro desee que uno sea un controlador obsesivo. Y resulta entonces llamativo que la sociedad condene esta explicitación -y por ende a los swingers, y acepte como normal la infidelidad, los cuernos, la ruptura del contrato privado de lealtad que tiene toda pareja, pero que difiere en cada caso (para unos, tener amigos del sexo opuesto es “ser infiel”, o mirar a alguien en la calle… para otros tener sexo con un tercero no lo es, pero dar un beso apasionado sí).
En mi caso, si existe el riesgo de que mi pareja se vaya con otro, prefiero que suceda ya mismo, y no dentro de unos años tras invertir aún más tiempo en una relación “condenada” al fracaso. Por otra parte, nuestra relación no es el mero resultado de un “sí, quiero” y nada más, sino una construcción en la que ambos invertimos mucho esfuerzo y litros y litros de saliva… conversando. Nos amamos, pero además, valoramos el esfuerzo y somos egoístas: cualquier cosa que pudiera amenazar la relación provoca que trabajemos aún más en esta construcción. Y a esta altura, si un orgasmo provisto por otro puede derrumbar esta construcción, entonces mi relación, mi esfuerzo, el de mi pareja, valdría muy poco y el único que me habría engañado sería yo mismo.
El problema es que piensas el asunto en términos de “poner los cuernos”, cuando en realidad se trata de algo que “hacemos juntos”. Lo hacemos porque ambos queremos, pero más importante, porque ambos PODEMOS y porque ninguno de los dos lo NECESITA. El día que no PODAMOS hacerlo, o que alguno sienta que lo NECESITA, dejaremos de hacerlo. Y esto se aplica a cualquier tipo de relación, hasta las laborales, cuando se hace lo que no se desea, o lo que no se puede, forzados por la nececidad, la relación es mala. Sin importar lo que explicitemos.
un saludo a todo el medio sw
Ni recomendamos el swiger ni lo contrario, que cada cual haga lo que quiera, pero ese mito de que los swinger suelen ser parejas que van mal es completamente falso. Las parejas que van mal y se meten en esto duran tres días.
En cuanto a la infidelidad, pensamos que no existe. La infidelidad es faltar a la lealtad, es decir, engañar al otro, y eso no es lo que ocurre en el mundo swinger.
Saludos