Los príncipes de Mónaco pasan su luna de miel separados. Parece que la flamante princesa de Mónaco ha comenzado con mal pie el matrimonio, y es que se rumorea que la otrora nadadora australiana y ahora esposa de Alberto de Mónaco duerme separada de su marido, y no sólo en habitaciones diferentes, sino en hoteles distintos.

La noticia ha saltado a raíz de que el diario The Sun publicase que los príncipes habían dormido en dos hoteles, separados 15 kilómetros el uno del otro.

La pareja habría reservado una lujosa suite en el Oyster Box Hotel, que contaba hasta con una piscina privada. No obstante, el príncipe Alberto se habría acabado hospedando en el hotel Hilton.

Problemas en el matrimonio, incluso antes de la boda.

Unos días antes de la boda saltó a los medios el intento de fuga de la novia, Charlene Wittstock, al parecer, al enterarse que su prometido no llevaba una vida tan respetable como le suponía y que podría tener un hijo ilegítimo, fruto de una relación con una mujer italiana.

Asimismo, los fotógrafos captaron la instantánea de un momento que debería ser romántico, según publica The Sun: “cuando los fotógrafos han pedido a la pareja que se besase ha sido un momento horrible ya que Charlene le ha girado la cabeza y Alberto le ha dado un frío beso en la mejilla”.

Sea como fuere, la pareja ha acortado la luna de miel para resolver “negocios urgentes”, que puede que sea el test de ADN que Alberto ha de hacerse para corroborar o desmentir su posible paternidad.

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