
Como les comentábamos en notas anteriores, existen dos tipos de flacidez: muscular y dérmica. Hoy vamos a detallarles cada una de ellas para que puedan identificarlas.
Flacidez muscular
Los músculos de determinadas zonas pierden tonicidad y firmeza, si bien puede afectar a todo el cuerpo existen sectores propensos que son donde se acumula más grasa (abdomen, brazos, muslos, glúteos, pechos y espalda.)
Cuando son afectados adquieren una consistencia blanda por lo que al moverse parecen de gelatina y predisponen a la aparición de celulitis. Se pueden mejorar con ejercicios, cremas, masajes, dietas, etc.
Causas de la flacidez muscular:
- Sedentarismo
- Variaciones de peso
- Embarazo
- Mala alimentación
- La edad
- Predisposición genética
Flacidez dérmica
A causa de los años y/o de las agresiones externas, la piel del cuerpo comienza a deteriorarse perdiendo las proteínas encargadas de sostenerla, estas son colágeno y elastina. Cuando esto sucede se forman líneas de expresión, el cutis se afloja, cae y se crea la papada.

Aunque cabe destacar que este proceso de deterioro no solo afecta a la dermis, los músculos en especial los faciales también pueden aflojarse y una vez que esto pasa la vuelta atrás es casi imposible.
Factores que favorecen la flacidez cutánea
- Edad
- Estrés
- Exposición solar excesiva
- Cansancio
- Malos hábitos de vida
- Alimentación desequilibrada
- Embarazo
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