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 El tener hijos, es para una mujer sin lugar a dudas uno de los acontecimientos más importantes de su vida, ellas vuelcan hasta el tiempo que no tienen en su cuidado y crianza, de tal modo que nunca parece ser suficiente. El problema surge a raÃz de que es tanta la dedicación, que en oportunidades se descuida al propio marido dejando de lado el cariño y el tiempo que le dedicaba antes de que lleguen los pequeños a la familia. Al principio los hijos son la novedad, hay que estar pendientes de absolutamente todo y está también el temor de no hacer las cosas correctamente. Hasta aquà es algo muy normal, el problema nace cuando pasado este pequeño perÃodo de tiempo, donde indefectiblemente la atención se la llevará toda el nuevo integrante de la familia, la modalidad sigue igual, nada vuelve a ser como antes. El marido la mayorÃa de las veces se lo toma con más calma, quizá por no haber tenido al bebé en su cuerpo durante 9 meses, ya que aquà es donde la madre crea esa relación natural y donde nace este inmenso cariño.
El problema es serio cuando todo pasa a ser costumbre, pasan los meses desde el nacimiento y todo sigue igual, a tal punto, que al comparar viejas fotografÃas u objetos que reflejen la felicidad de la pareja con el presente se vea una diferencia abismal. Si el conflicto llega al punto en que el marido desarrolla una ataque de celos, totalmente aceptable por la situación, puede crecer mucho el problema, pudiendo terminar hasta en una separación. La mejor solución a este problema es que haya alguien cercano a la pareja, o mejor dicho a la mujer, que la aconseje y la haga abrir los ojos, ya que generalmente ven el problema cuando es planteado pero no antes, como si tuvieran una venda en los ojos, solo ven todo lo referido a la criatura. Es muy probable que ante un buen consejo, vuelva la mujer dulce, femenina y cariñosa que siempre estuvo allÃ. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por nicolassilveira en Familia el 15 Marzo, 2007



