mala-praxis-en-psicoanalisis.jpg

Hace un mes, más o menos, leí un artículo en el diario Perfil (de Argentina) que trataba sobre la mala praxis psicológica. Me llamó poderosamente la atención, sabiendo, que este país es uno de los que más cantidad de terapeutas tiene, y por ende, de pacientes.

Esto me hizo pensar en la crueldad de algunos profesionales que abusan de su poder. Esas personas que van a tratar de arreglar sus problemas se encuentran con alguien en frente que sólo busca negocio (a cualquier precio). A consecuencia, están igual de cuando empezaron o incluso terminan peor.

El artículo hace énfasis en las denuncias que hay por mala praxis psicológica, como: pacientes perjudicados por un error de diagnóstico, terapeutas que violan el secreto profesional, tráfico de favores entre analista y analizado, o por ejemplo, el caso de una mujer en la que su psicólogo, en plena sesión, se violentó, la empujó contra una pared y le causó una fractura.

Así como rige la ley del secreto profesional, también existe mala praxis por lo contrario: existe abuso de secreto cuando el profesional no acusa el delito del que fue víctima su paciente; “distintas leyes de violencia familiar estipulan la obligación de denunciar”.

En la nota se comenta el caso de una señora en el que su hija, de cinco años, tenía continuas pesadillas, se despertaba llorando desconsolada y manifestaba conductas autoagresivas. Ésta la empezó a llevar a terapia, y la psicóloga advirtió que algo andaba mal, pero simplemente decidió continuar adelante con el trabajo.

Pero el tiempo pasó y la nena no mejoró. Hasta que la madre vio un dibujo que ésta hizo en el jardín. “Eran todas mujeres vestidas de novia, con un agujero a la altura genital y rayado con lapiz fuerte. Entonces lo llevó a la psicóloga, que me dijo que estaba bien que ella supiera que tenemos esas partes del cuerpo”. Y fue ella misma quien descubrió por sí sola que su ex marido estaba abusando de su hija.

“La ginecóloga confirmó el abuso, pero la terapeuta me dijo que lo mejor sería resolver esto entre nosotros porque ir a juicio era muy difícil”. No hay palabras para definir este delito infame. A veces la ayuda está en nosotros mismos.

Etiquetas

Categoría Actualidad, Salud y nutrición

0 comentarios

Publicado por

Deja tu comentario en este artículo

0 comentarios

Redactar un nuevo mensaje





Categorías