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Hace un mes, más o menos, leí un artículo en el diario Perfil (de Argentina) que trataba sobre la mala praxis psicológica. Me llamó poderosamente la atención, sabiendo, que este país es uno de los que más cantidad de terapeutas tiene, y por ende, de pacientes. Esto me hizo pensar en la crueldad de algunos profesionales que abusan de su poder. Esas personas que van a tratar de arreglar sus problemas se encuentran con alguien en frente que sólo busca negocio (a cualquier precio). A consecuencia, están igual de cuando empezaron o incluso terminan peor. El artículo hace énfasis en las denuncias que hay por mala praxis psicológica, como: pacientes perjudicados por un error de diagnóstico, terapeutas que violan el secreto profesional, tráfico de favores entre analista y analizado, o por ejemplo, el caso de una mujer en la que su psicólogo, en plena sesión, se violentó, la empujó contra una pared y le causó una fractura. Así como rige la ley del secreto profesional, también existe mala praxis por lo contrario: existe abuso de secreto cuando el profesional no acusa el delito del que fue víctima su paciente; “distintas leyes de violencia familiar estipulan la obligación de denunciar”. En la nota se comenta el caso de una señora en el que su hija, de cinco años, tenía continuas pesadillas, se despertaba llorando desconsolada y manifestaba conductas autoagresivas. Ésta la empezó a llevar a terapia, y la psicóloga advirtió que algo andaba mal, pero simplemente decidió continuar adelante con el trabajo. Pero el tiempo pasó y la nena no mejoró. Hasta que la madre vio un dibujo que ésta hizo en el jardín. “Eran todas mujeres vestidas de novia, con un agujero a la altura genital y rayado con lapiz fuerte. Entonces lo llevó a la psicóloga, que me dijo que estaba bien que ella supiera que tenemos esas partes del cuerpo”. Y fue ella misma quien descubrió por sí sola que su ex marido estaba abusando de su hija. “La ginecóloga confirmó el abuso, pero la terapeuta me dijo que lo mejor sería resolver esto entre nosotros porque ir a juicio era muy difícil”. No hay palabras para definir este delito infame. A veces la ayuda está en nosotros mismos. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Actualidad, Salud y nutrición el 15 Marzo, 2007



CARTA ABIERTA A LA OPINIÓN PÚBLICA DE FAMILIARES DE DIVANIL BRASIL, FALLECIDA EL DIA 06/05/2008 EN EL HOSPITAL DE CLÍNICAS.
Nahir, como cariñosamente la llamábamos, dejo de existir a causa de una infección generalizada a la temprana edad de 55 años, se había presentado el día 14/04/2008 a la emergencia del Hospital de Clínicas, acompañada de su hija, estudiante de medicina, manifestando padecer dolor abdominal con nauseas y vómitos. Agrego que había sido examinada por su hija quien a juzgar por los síntomas dedujo que, probablemente, tuviera apendicitis. El cirujano que la atendió desestimo las expresiones de su paciente, le dictamino cólico nefrítico y medicación acorde a la patología. El día 15/04/2008, en razón que el dolor se había incrementado Nahir regreso a la emergencia a insistir, al mismo facultativo, que su indisposición seria apendicitis ya que el tratamiento aconsejado no había aliviado su padecimiento. El especialista deshecho nuevamente esa posibilidad y le extendió, en esta oportunidad pase al urólogo, por supuesta infección urinaria. El día 17/04/2008 la salud de Nahir se había deteriorado visiblemente, por lo cual, en estado de intenso dolor retornó en horario matutino, por tercera vez, a reiterar que su dolencia era apendicitis. Quedo internada en observación hasta que a las 23.00 hs se decidió, por parte de distinto cirujano, realizar una inspección mediante una incisión abdominal para descartar esa posibilidad. El resultado fue desastroso tenía peritonitis y sepsis generalizada.
Fue operada de inmediato, aunque tardíamente, en nuestros conceptos, debido a razones que la justicia deberá dilucidar.
Sus deudos presumimos que su enfermedad se hubiera subsanado sin complicaciones de haberse intervenido quirúrgicamente con antelación al cuadro de peritonitis.
Esta nueva muerte testimonia una dura realidad: La Salud Pública adolece, además de las consabidas carencias materiales, de falencias en la atención al usuario que, en ocasiones, no es atendido diligentemente. Sospechamos que nuestra infortunada familiar tuvo certeza de la inminencia de su deceso pues, desde su lecho de muerte, sentenció a los médicos con una frase lapidaria: “Miren lo que me hicieron, Uds. Son los culpables, hija, si acaso muero que se haga justicia para que a nadie más le suceda esto.”
Consideramos imprescindible que las autoridades competentes diluciden los hechos que, en definitiva, le cercenaron el derecho a la vida. Este lamentable episodio, que ensombrece a nuestra familia, sus amistades y al vecindario, se debe aclarar a la brevedad en beneficio de toda la población que se asiste en Salud Pública.
¿A que se debe la dilación entre la primera consulta, cuando la paciente estaba en la fase prematura de la enfermedad y la última donde se resuelve operar ante la gravedad de la situación?
En este momento estamos recolectando firmas para exigir que se investigue y se adopte todas las precauciones necesarias para evitar la reiteración de mortalidad por hechos de confusa naturaleza. La historia clínica de Divanil Brasil es la pieza clave para descifrar la inequívoca verdad. Una legión de más de mil ciudadanos reclama: Una Salud Pública digna para todos los uruguayos.
Por familiares
PATRICIA CARZOLIO
PROCURADORA PÚBLICA….096415148 PROCURADORACARZOLIO@ADINET.COM.UY