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Se dio en 1986, en Roma, para oponerse a la instalación de un Mc’Donalds. Y asà en contraposición del fast food nació el movimiento mundial slow food: “una forma de recuperar el derecho al placer por la buena comida”. Esta tendencia ya se ha expandido a otros campos, como a la urbanización, al sexo, al trabajo. Es asà que se habla del slow sex, de ciudades slow y del slow laboral. Y fue luego de la publicación del libro “Elogio de la lentitud”, de Carl Honoré (RBA, 2005), que el fenómeno tomó un nuevo impulso. Esta obra revisa la historia de la cultura de la velocidad, impuesta desde la Revolución industrial a nuestros dÃas, y plantea las crueles consecuencias sobre el cuerpo y la mente. Dentro de los adeptos a este tipo de vida, hay algunos que simplemente buscan reducir la velocidad del ritmo cotidiano; otros buscan una conexión con el entorno natural, otros están más interesados en tener familias lentas y los hay quienes buscan el máximo placer en el sexo slow.
En cuanto a las llamadas “ciudades lentas”, existen muchas en el mundo que se definen de esta manera. Este urbanismo propone que el centro sea peatonal, que los negocios cierren jueves y domingos. Por ejemplo, en la Argentina está el balneario bonaerense Mar de las Pampas, la primera ciudad slow del continente americano, que se suma a otras 80 localidades de Europa, Asia y OceanÃa. En definitiva, el objetivo de todo esto es: “provocar una transformación que promueva un cambio social, económico y ambiental que permita mejorar la calidad de vida”. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Ocio y cultura el 15 Febrero, 2007
En principio, es una corriente que promueve desacelerar el ritmo de la vida moderna, que a todos nos tiene como locos. Esta tendencia, que en todo el mundo tiene cada vez más adeptos, surgió hace veinte años en la gastronomÃa, de la mano del italiano
Por ende, lo slow se ha convertido para algunos en una manera de vida alternativa que abarca, además de lo ya citado, la educación y la familia.
Esta última posibilidad es, simplemente, tomarse el tiempo de explorar el cuerpo de la pareja como si fuera la primera vez. Por ejemplo, en la Polinesia existe una tradición “sexo en cámara lenta”, en la cual los amantes pasan horas acariciándose y explorando ambos cuerpos.

[...] diffusion se enmarca dentro del movimiento slow, cuyos valores primordiales son “la diversidad, la reivindicación de las cultura locales y [...]
Creo que el movimiento slow es una necesidad vital. El ser humano por mal que les pese a algunos, es parte intrÃnseca de la naturaleza. El hombre racional tiene un ritmo, y está más de acuerdo con los biorritmos de la biosfera, no de la tecnologÃa. No debemos permitir que la tecnologÃa nos genere prisa. La prisa: porqué y para qué, seguro que no es importante el motivo. Os doy un vÃnculo con una carta que os puede hacer reflexionar. Al final de la carta hay una información verdadera y triste sobre robots
http://www.tic3tac.com/carta_1.htm
Os saluda