
Como les comentamos anteriormente, la flacidez es uno de los problemas estéticos que tienen en viga a la mayoría de las mujeres del mundo. Puede surgir en cualquier zona del cuerpo y su aparición depende de determinados factores, internos y/o externos.
Cuando el abdomen, brazos, muslos, caderas y nalgas adquieren una consistencia blanda similar a la de un flan, se debe a que la musculatura está perdiendo fuerza y por consiguiente aumenta el tejido graso circundante lo que además predispone a la aparición de la tan temida celulitis.
Esto se debe a varios factores:
- Sedentarismo.
- Actividades laborales sedentarias.
- Una alimentación desequilibrada, ya sea excesiva o muy pobre.
- Tendencia a padecer flacidez a causa de la herencia genética.
- Obesidad o variaciones constantes de peso.
Pero este problema no se limita solamente a la musculatura, la piel también pierde tonicidad porque las proteínas encargadas de “tensarla” (colágeno y elastina) van disminuyendo. Si bien es un proceso natural que sucede de manera progresiva a partir de los 35 años, puede verse acelerado a causa de diversos factores.
- Cambios hormonales.
- Embarazo.
- Obesidad.
- Alimentación desequilibrada.
- Predisposición genética.
- Exposiciones prolongadas y excesivas al sol o abuso de camas solares.

