Somalia, Zimbawe o hasta incluso el Medio Oriente son lugares que pocas veces van asociados a noticias que no sean de muerte o conflictos. Pero a veces la vida da un giro sobre sí misma y leemos de casos como los de Hawa Abdi, una ginecóloga que le hace frente a la muerte en una localidad de Somalia.

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(Foto: Unit / Irin)

Este ejemplo de mujer desde 1980 tiene una clínica de maternidad a 20 km de Mogadiscio, la capital somali donde atiende a miles de desplazados por la guerra desatada entre las fuerzas etíopes y los insurgentes.


En la entrevista publicada en el diario El Mundo Abdi cuenta que “trabajo 15 horas al día o más, pero estoy agradecida de que mi hija (también médico) haya estado a mi lado durante todo esto”. Su hijo varón, que también estudiaba medicina, fue asesinado en 2005, a pesar de eso la doctora sigue su camino de solidaridad y entrega.

Entre los mayores retos que Abdi enfrenta cada día está la provisión de suministros, ya sean medicamentos, agua y comida para asistir a las personas que huyen de la guerra. Para realizar este trabajo cuenta con equipo de 72 voluntarios, que al igual que ella, no reciben una remuneración por su labor.

Hasta el momento han recibido la ayuda de agencias humanitarias como ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, y el Programa Mundial de Alimentos, pero nunca es suficiente porque el número de personas que se suman al asentamiento cada día es mayor.

Según las estimaciones, por los enfrentamientos en la capital somalí unas 300.000 personas han huido de Mogadiscio, 3.000 heridos y 1.300 muertos.

Si bien el panorama es devastador y caótico, al menos en este asentamiento goza del respeto de las fuerzas etíopes e insurgentes, ya que hasta el momento nunca ha sido bombardeado.

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