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Es muy bonito ser madre o padre entre los 25 y 35 años: es la etapa ideal para la reproducción, pero por “a” o “b” los planes de tener familia se atrasan y recién la maternidad/paternidad toca tu puerta en la base cuatro.
“Más vale tarde que nunca”, dicen. Y aunque algunas te dirán que estás muy mayor y cansado, y que la brecha generacional entre tus hijos y tú es muy grande, sà tiene sus ventajas ser padre a una edad madura:
- Estás preparado(a) para ser padre/madre. A diferencia de los padres a los que “se les escapó” y no les queda de otra que asumir su responsabilidad, en cambio tú vas a asumir tu responsabilidad con más ánimo y cariño porque tú verdaderamente has estado buscando a este bebé.
- Compensarás el vacÃo en tu relación. Aunque esto genere discrepancias, en muchas parejas un hijo llena un espacio importante en la vida de ambos, en caso estén solos. Y si ya tenÃan hijos anteriores, el último retoño siempre es muy especial.
- Tienes más sabidurÃa que ofrecerle a tu hijo(a). Los años no pasan en vano, como persona mayor tienes más experiencia y conocimientos que transmitir a tu prole. Asimismo, tu cariño reposado y tranquilidad de ánimo brindarán un entorno más estable y seguro para el/la niño(a).
- Te adaptarás mejor a la rutina materna/paterna. Los padres jóvenes recién están asimilando el estilo de vida sosegado y responsable del adulto, algo que tú ya tienes, por lo que te puede adaptar mejor a las rutinas que demanda el cuidado de un recién nacido.
- Tendrás hijos más maduros. Si bien todo niño está cargado de energÃa e impulsividad, la crianza de padres mayores les hace desarrollar madurez y mayor sentido de identidad.
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