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Asà que para comenzar la semana más limpios y darle un respiro al aparato digestivo, nada mejor que una dieta depurativa por 24 horas. Es importante que mantengas este regimen alimenticio sólo por 24 horas, ya que al ser muy bajo en calorÃas y proteÃnas, puede provocar trastornos corporales graves. Además, es ideal que con el tiempo no tengas que recurrir a esta dieta desintoxicante y adoptés hábitos alimentarios que no se basen en los excesos. La dieta depurativa está basada en el consumo de grandes cantidades de agua, frutas con vitamina C, menta y verduras como la zanahoria, que ayudan a la regeneración de los tejidos del hÃgado y los intestinos. Su objetivo no es bajar de peso, sino ayudar al organismo en la eliminación más rápida de las toxinas. Durante el dÃa que dura la dieta, el plan alimentario será el siguiente: Al levantarte de la cama, toma dos vasos de agua, uno de ellos tendrá el jugo de medio limón. En el desayuno, tomarás un té ligero, verde si es posible, y lo acompañarás con jugo de pomelo y hojas de menta, endulzado con miel. Cada una hora, tomarás dos grandes de agua y jugo de naranja con pomelo. En el almuerzo, comerás un puré de tres zanahorias con un pepino, cocidos todos al vapor si es posible. Para evitar la pérdida de los nutrientes de las verduras, pisa el puré con un tenedor. Acompaña con un vaso de agua y medio limón, de postre una ensalada de tres naranjas y un pomelo, endulzados con miel y hojas de menta. Para la cena, una sopa de sémola o trigo con zanahorias, un vaso de agua con medio limón y de postre una ensalada de kiwi y mandarinas, con hojas de menta. Antes de dormir, toma un té tibio de tilo o manzanilla para terminar el dÃa. Un vez cumplidas las 24 horas de desintoxicación, comienza poco a poco a introducir en tu dieta alimentos más complejos, pero intenta mantener un equilibrio alimenticio. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por fada en Salud y nutrición el 13 Febrero, 2007
Es sabido por todos que el ritmo de vida moderno es vertiginoso y plagado de excesos en las comidas, las bebidas, las horas de descanso y la variedad de alimentos que consumimos. A esto hay que agregarle los excesos que uno comete en una fiesta o un fin de semana de festejos.
