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Existe gran variedad de tratamientos para mantener la belleza del rostro, dentro de ellos encontramos a las mascarillas.
Este método de belleza tiene efectos vasodilatadores en la dermis, lo que aumenta su temperatura, irrigación sanguÃnea e hidratación, por consiguiente da como resultado una piel lozana y revitalizada.
Existen diferentes tipos de mascarillas, las básicas son:
- Mascarillas hidratantes: devuelven la hidratación perdida, suavizan la dermis y previenen o aminoran las arrugas. Ideales para cutis seco o maduro.
- Mascarillas nutritivas: nutren la piel dejándola más fresca y revitalizada. Previenen la aparición de arrugas.
- Mascarillas purificantes: limpian profundamente la dermis removiendo células muertas e impurezas, de esta forma ayudan a que se oxigene mucho mejor y las cremas puedan penetrar en profundidad. Ideales para aplicar una vez a la semana antes de un tratamiento intensivo con el fin de potenciar su accionar.
- Mascarillas relajantes: como el mismo nombre lo indica tienen la función de relajar la dermis lo que disminuye la profundidad de las arrugas y devuelven la jovialidad y frescura a los rostros cansados.
- Mascarillas reafirmantes: generan un efecto tensor, nutren la piel y le otorgan generalmente dosis extra de colágeno y elastina con el fin de aminorar las lÃneas de expresión. Ideal para aplicar a partir de los 30 años.
Referido: Mundo belleza
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