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Los masajes siempre son bienvenidos, ya sea en el cuerpo como en el rostro. Y en ambas partes de la anatomÃa humana sus beneficios son muchos. En el caso de los faciales sus aportes saludables se perciben más rápido, ya que los músculos de la cara son más pequeños que los del resto del cuerpo, siendo su reacción más temprana.
Esta técnica, ya antiquÃsima, está recomendada para todo tipo de piel, se puede complementar con distintos tratamientos, además de ayudar a que los cosméticos actúen mejor al potenciar sus efectos. La acción fundamental de los masajes faciales es en los tratamientos antiage: consiguen un efecto instantáneo de relax y bienestar, y aceleran la acción de los productos cosméticos.
En definitiva, los masajes faciales potencian las rutinas de belleza. Renuevan, nutren y estimulan, intensifican el ritmo circulatorio, relajan los músculos, oxigenan y desintoxican la piel, e incrementan la nutrición celular. Asimismo, generan un aumento de temperatura que activa la microcirculación y produce cambios a nivel celular; y finalmente, trabajan sobre los músculos, tonificándolos.
Existen diferentes técnicas:
- Drenaje linfático: alto poder descongestivo, elimina toxinas y mejora la textura de la piel.
- Shiatsu: utiliza la presión de los dedos sobre diversos puntos en la piel para potenciar la capacidad de sanación natural del organismo, y llevar alivio a diversos malestares.
- Masajes reactivadores: se utilizan para mejorar la circulación facial y el sistema linfático, favorecen la tonicidad de la piel.
La musculatura facial consta de cincuenta y siete músculos que se trabajan con toques muy concretos. Estos masajes resultan maravillosos para evitar las tensiones que se van reflejando a lo largo de la vida.
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