Como el cabello es parte fundamental de la apariencia de una persona -es el marco del rostro- pues era necesario que existieran tratamientos para conservarlo sano y bello.

De esto se encarga la cosmética capilar, que junto con los preparados dermatológicos capilares ejercen una acción estética y una acción curativa en el cabello y el cuero cabelludo respectivamente.

Como ambos se complementan, no es de extrañar de encontrar productos cosméticos capilares que casi son fármacos, los cuales pueden ser de estos tipos:

  • Decorativos. Son los que sirven para cambiar el color del cabello (tintes y decolorantes) o cambiar su forma (fijadores, onduladores, rizadores, etc.).
  • Higiénicos. Son los que se encargan de mantener el cabello y el cuero cabelludo limpios, siendo los champús los más representativos.
  • Protectores o de mantenimiento. Tales como los acondicionadores capilares que mejoran el peinado, protegen la cutícula de los agentes (sol, cloro de las piscinas) y proceso (peinado, cepillado) que la maltratan.
  • Correctores. Se encargan de normalizar anomalías en el cuero cabelludo como la secreción sebácea, las descamaciones, y hasta la cantidad de cabello.

Por último, cualquiera que sea el cosmético capilar que utilices ten presente las características de la piel en la que los estés aplicando, ya que cada una puede tener una mayor o menor capacidad de penetración de las sustancias activas del producto.

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