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Qué felices hubiésemos sido todas las mujeres en aquella época. Claro, menos las flacas y sin formas. Porque, según se pudo comprobar, en esos tiempos los hombres las preferÃan con curvas y grandes glúteos. A lo mejor los cuadros de Botero no hubiesen tenido el éxito que tienen, pero eso a las mujeres, siempre en busca de alguna dieta que nos deje perfectas, no nos importa. Según salió publicado en New Scientist de Londres, fue un equipo de investigadores -dirigido por el doctor Romuald Schild, de la Academia de Ciencias de Polonia, en Varsovia- que descubrió 30 estatuillas femeninas -de una variedad de cuarzo gris amarillento (pedernal)- que fueron talladas con formas voluptuosas por los hombres cazadores recolectores en su tiempo libre. Estas figuras, preservadas en el hielo, no tenÃan cabeza, pero sà glúteos “enormemente exagerados”. Otra cosa rara es que pocas tenÃan pechos. Aclara el artÃculo que “esta forma en la que sobresalen las caderas se relaciona con tallas de mujeres sobre la piedra y grabados en la roca de las cuevas que datan de un perÃodo similar”. Nanneke Redclift, antropólogo social del University College de Londres, afirma que “es difÃcil determinar si esta forma del cuerpo era una preferencia social o si representaba una imagen espiritual”. Lo cierto es que a mi entender todos los hombres desean, desde siempre salvo raras excepciones, algo de qué agarrarse, y somos nosotras las que nos exigimos llegar a talles imposibles para complacerlos a ellos que no saben de celutlitis, estrÃas, abdomen agrandado, ni nada de lo que la población femenina odia. ¿Habrá que cambiar de mentalidad y dejarnos ser? Como en la Prehistoria, donde la libertad del cuerpo era posible. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Actualidad, Moda y tendencias el 10 Abril, 2007



porfavor manden mi dinero es q no puedo escribir ingles