La dentición: principales características
Para todo padre cada segundo que pasa en la vida de su bebé es una prueba más. Ahora
nos toca el proceso de la dentición, el cual puede llegar a ser molesto para el niño y por ende para los adultos que lo cuidan. Pero para que esta etapa se pase de la mejor manera hay que estar informado.
La dentición, una fase normal del desarrollo del bebé, es el proceso de crecimiento y salida de los dientes a través de las encías. Aunque no hay manera de predecir si el niño tendrá una dentición fácil o complicada, la pauta la establece el primer diente; por lo que se esperará la misma reacción en cada uno que vaya saliendo.
Esta situación se suele iniciar a los 6 meses y prolongarse hasta los dos años y medio. Sin embargo, algunos bebés pueden presentar su primer diente a los 3 meses o al año, incluso nacer con uno, lo cual depende de factores hereditarios. Pero en la mayoría de los casos salen alrededor de los 6-7 meses de edad, existiendo grandes variaciones.
Los dientes que aparecen primero, entre el quinto y noveno mes, son los dos incisivos inferiores; luego salen los dos incisivos superiores, le siguen los dos laterales superiores y más tarde los dos laterales inferiores. Pero los que le dan mayores molestias al niño, siendo los problemas de dentición más agudos, son los cuatro molares primeros, que salen entre los 18 y 24 meses. Éstos pueden ocasionar fiebre ligera, falta de apetito, irritabilidad y sueño irregular. Por lo general, a los 30 meses ya han salido los 20 dientes de leche.
La forma de darse cuenta de este proceso es simple, el niño presentará algunos síntomas muy fáciles de reconocer. Por ejemplo, comienza a babear más de lo normal; el babeo puede iniciarse entre los 3 o 4 meses de edad, aunque no siempre es signo de dentición. También se notará que se lleva los dedos o los puños a la boca con mayor frecuencia. Otras señales son: encías hinchadas o inflamadas, irritabilidad, llanto, inquietud, molestia.
El niño se lleva cosas a la boca para roerlas, para que el molar se abra paso a través de la encía. Este procedimiento no hay que detenerlo, sino darle al bebé objetos de plástico o madera, limpios y sin posibilidad de peligro, para que le ayuden a cortar las encías y detengan el hábito de morderse el dedo.
Dejar que el mismo tome lo que quiera mascar, sea ello tela, juguetes, cortezas de pan, u otro objeto cualquiera, con tal que no genere ningún riesgo, claro está. También produce mucho alivio que un adulto le frote las encías de forma suave con un dedo.
En el caso de que sea una dentición dolorosa, ésta puede alterar el sueño. Es así que se debe tranquilizar al niño con un biberón o una taza de leche, o algún analgésico. Hay que asegurarse de que el malestar del bebé viene de la dentición, ya que puede estar sufriendo alguna otra dolencia, la cual deberá ser tratada por un médico.
Publicado el 10 Marzo 2007 – 4:40 pm | por Daniela Ceccato |

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