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A todo nos gusta ser mirados, observados, pero no hay nada como la sutileza, unos ojos asomados haciendo que no miran. La obviedad, la baba cayendo y los colmillos saliendo, sólo asustan. También hubiese deseado ser hombre por la fuerza fÃsica. SÃ, aunque nosotras seamos más fuertes desde el interior, no hay como una mano varonil para hacer caer a más de un idiota (y eso que no me gusta la violencia). Sin embargo, aunque en ocasiones pienso esto, me siento siempre mujer. No hay nada como la mirada femenina para la vida; y aunque a veces somos complicadas sabemos de la nada hacer maravillas. Tenemos la fortaleza a flor de piel, y salimos indemnes de las peores caÃdas. No es que los hombres no, pero su forma es diferente (les cuesta más). Hay mujeres y mujeres, pero todas, indefectiblemente, somos únicas. Nacemos cada dÃa con la esperanza a cuestas y llevamos en nuestro corazón la pasión férrea. Para todas aquellas que sientan que este dÃa deberÃa ser todos los dÃas, adelante, sigan luchando, sintiendo lo que hacen, haciendo lo que sienten. Ésa es la mejor manera de ser mujer. Porque aunque no nos comprendan (sé que es difÃcil), estamos ahÃ, al pie del cañón forjando un mundo mejor. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Actualidad, Corazón el 8 Marzo, 2007
Claro que alguna vez he deseado ser hombre (todas los hemos soñado). El hecho de todos los meses sufrir esos dolores, esas molestias de la menstruación, el tener que depilarme (¡no lo aguanto!), el tener que soportar esos comentarios babosos de viejos…, o aguantar las miradas intimidantes de hombres que no tienen nada de hombres.
