Ana María Matute, la escritora de la niñez y la adolescencia

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Escritora comprometida con la niñez y la adolescencia, Ana María Matute en una entrevista publicada en el diario ABC comentó: “Yo digo que la infancia es más larga que la vida, y es verdad. Fíjese que uno se acuerda de muchas más cosas de cuando eras niño que de cuando eres una persona adulta”.

Se ha destacado por la relevancia que le da en su literatura a los mundos míticos repletos de imaginación, fantasía y magia. En su novelística trata con preferencia los temas de la incomunicación y la evasión. En su novela más reciente, llamada “Paraíso inhabilitado” que saldrá a la venta en marzo, se inmiscuye en el mundo adolescente.

Nació en Barcelona en el año 1926. Pasó una juventud marcada por la Guerra Civil española que se reflejó en su primera obra literaria, centrada en los “los niños asombrados” quienes veían y tenían que entender la situación horrorosa y sinsentido que los rodeaba.

Ana María Matute empezó a narrar a temprana edad. Escribió “Pequeño teatro” con sólo 17 años, una novela que fue conocida cuando ganó el premio Planeta (1954). Pero ella se dio a conocer en el ámbito literario español con su novela “Los Abel” (1948), la cual se inspiró en la historia bíblica de los hijos de Adán y Eva.

Sus novelas tienen un importante compromiso social, aunque es cierto que no se proclaman de forma explícita a ninguna ideología política. La escritora logró desarrollar un estilo personal donde la imaginación se mezcló con un mundo lírico y sensorial. De esta manera, su obra resulta ser una rara combinación de denuncia social y de mensaje poético, que se ambienta por lo general en el universo de la infancia y la adolescencia de la España de la posguerra.ana-maria-matute-1.jpg

En 1955 escribió la novela “En esta tierra”. Le siguió la trilogía “Los mercaderes”, integrada por “Primera memoria” (1959), “Los soldados lloran de noche” (1964) y “La trampa” (1969), que tuvo un gran éxito.

También produjo narración corta, y logró reunir sus relatos en volúmenes como “El tiempo” (1956), “Historias de la Artáila” (1961), “Algunos muchachos” (1968) y “La virgen de Antioquía y otros relatos” (1990). Además se destacan sus dos libros autobiográficos “A la mitad del camino” (1961) y “El río” (1963), en los que evoca sus experiencias de la niñez en el ambiente rural de Mansilla de la Sierra.

En 1971 con “La torre vigía” inició un cambio histórico de ambientación hacia el período medieval, rasgo que se prolongó en sus obras más recientes, publicadas luego de un largo período de silencio literario, como por ejemplo sus novelas “Olvidado rey Gudú” (1997) y “Avanmarot” (1999).

Fascinada por el mundo de la infancia ha escrito además cuentos para niños, recogidos en su mayor parte en “Los niños tontos” (1956), “Caballito loco” (1982), “Tres y un sueño” (1961), “Sólo un pie descalzo” (1983) y “Paulina” (1984).

Ana María Matute, que desde 1996 forma parte de la Real Academia Española, recibió a lo largo de su brillante carrera literaria varios e importantes premios, como: el Café Gijón por “Fiesta al noroeste” (1953), el Planeta por “Pequeño teatro” (1954), el de la Crítica y el Nacional de Literatura por “Los hijos muertos” (1958). Asimismo recibió estos galardones: Nadal (1959), Lazarillo (1965); y en 1984 obtuvo el premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con “Sólo un pie descalzo” (1983).



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Publicado por Daniela Ceccato en Actualidad, Ocio y cultura el 8 Febrero, 2007

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