¿Crees ser un sometido por tu mujer? Lée esta nota para descubrirlo

Qué cosa la relación entre el hombre y la mujer ¿no? La lucha de poderes esta ahí, invisible pero palpable. Ellos se jactan de ser independientes y hacer lo que les plazca, ellas de hacerles creer eso.
La verdad es ésa, aunque le duela a algún macho cabrío. La mujer manda, y no por eso es autoritaria, ni se hace todo lo que dice. Pero sus encantos pueden con un hombre enamorado (el sometido es otra cosa).
Mientras que hay varones que odian a los pollerudos, conocidos así en la Argentina y en España como manso, calzonazos, mameluco, Blas Pollas, Juan Bragazas, etc., otros orgullosos dicen ¡sí querida!
Según Arturo López Peña en su libro Teoría del argentino (1958), se llama así al hombre “fuertemente influido por una mujer (madre, esposa, novia); se refiere a la pollera o falda larga de las señoras mayores, común refugio de los niños”.
En la nota que leí en La Nación se enumeran las principales características de un pollerudo: “Rinde cuentas de todo lo que hace; define bruja a su mujer o a su señora; pide permiso para gastar plata en algo que le gusta; se deja intimidar por las amenazas de abandono cuando no hace lo que su mujer quiere; deja que ella gaste plata y la justifica; la acompaña a todas las reuniones, incluso a las que a él no le interesan; se viste como a ella le gusta (y con esas cosas que a uno, no)”; etc., etc.

Creo que esta actitud es detestable, digna de un hombre al que nada le interesa en la vida, más que respirar.
Pero hay una frase maravillosa que resume todo esto y corresponde al libro Amor se escribe sin hache -del escritor español Enrique Jardiel Poncela- “En amor, la mujer que se deja vencer por un hombre, triunfa sobre él”.
Vía.
Publicado el 7 Septiembre 2007 – 9:00 am | por Daniela Ceccato |

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