La perversión del ser humano no tiene límites. Aunque desde siempre ha usado juguetes sexuales (lo cual no tiene nada de malo, todo lo contrario), es raro que haya elegido hace unos años hacerlo con una muñeca (de plástico, eh), pero pienso -luego escribo- ¿no es mejor tener relaciones sexuales con un ser humano de carne y hueso?
¿Por qué a estas alturas del tiempo el hombre diseña muñecas, muy parecidas a la mujer, para tener relaciones sexuales? Ya sé, si eres hombre dirás, porque no habla, y si eres mujer, dirás porque es un enfermo mental.
Esta polémica innovación fue realizada en Japón. Después de la Primera Guerra Mundial, las tripulaciones niponas que se destacaron en los submarinos, usaron las primeras muñecas hinchables; y con el tiempo se expandieron por los sex shops del mundo entero.
Pero los nipones, pioneros y siempre trasgresores en estos temas, doblaron la apuesta con la creación de las “dutch wives” (esposas holandesas), las cuales están hechas de látex, vinilo o silicona, con esqueleto metálico y hasta con pelo natural.
¿Su costo? pueden valer hasta 6.000 euros. Desde hace diez años Japón es el principal productor de muñecas sexuales, y aunque su precio sea alto, en este país su venta se ha duplicado en el último lustro.

Hay varias marcas que comercializan estos juguetes sexuales. En primer lugar se encuentran Orient Industry y Doll No Mori. Estas aseguran que tanto el tacto como los rasgos son casi humanos, hasta su esqueleto, de metal, es similar al de una mujer y su pelo natural.
Desde el centro de marketing de la primera marca aseguran “Muchos de nuestros clientes las prefieren de siliconas porque no hablan y permiten satisfacer todo tipo de fantasías; otros las usan porque temen contraer enfermedades de transmisión sexual”.

Después están RealDolls y Mercadoll que, aunque copiaron el formato, realizaron una reproducción del cuerpo y del rostro de famosas actrices porno occidentales. Hasta dan la posibilidad de hacerla al gusto del consumidor: desde el color de piel, de ojos, de pelo hasta la elección de su ropa (colegiala, enfermera o sirvienta).
También se pueden seleccionar un tipo de cuerpo (existen cinco tipos), por ejemplo, desde los 40 a los 54 kilos, de 1.55 a 1.80 metros de estatura, con cinturas de avispa y caderas y senos, entre pequeños y grandes. Incluso hasta la pelvis se puede elegir: con vello natural o cavado, lacio o enrulado, rubio o moreno. En fin, un ejemplar perfecto.
¿Cómo se la consigue? A través de Internet, se hace el encargo y la muñeca llega a casa del consumidor embalada en una caja con forma de ataúd.

Detente que todavía hay más. Existe alguien que espera superar esta creación (y no es Dios). Un ingeniero alemán, Michael Arriman, prepara el lanzamiento de una muñeca sexual “capaz de responder a estímulos sensoriales, de imitar una respiración agitada, de mover la pelvis por control remoto, de aumentar su temperatura corporal durante el acto y de mantener los pies fríos, igual que una mujer real”. ¡Ay!
Pero ¿quiénes eligen este tipo de compañía sexual? Según los especialistas “el fenómeno tiene que ver con cuestiones básicamente narcisistas. Hacer el amor con una muñeca es una especie de masturbación de lujo o algo similar a hacerlo con un espejo”.
Además, es probable que este tipo de personas tenga fobia a las relaciones interpersonales. Como por ejemplo, verse intimidados por la mujer real y todo lo que ella le pueda ofrecer, desde la convivencia, paternidad, etc. Por lo general, se trata de personas que viven en soledad. El inconveniente aparecía si esos hombres elijen a la muñeca por sobre la mujer.
Mientras están los que las usan para su gratificación sexual, existen aquellos que las visten, maquillan y hasta sacan a pasear en sus autos.
Publicado por Daniela Ceccato en Ocio y cultura, Sexología el 7 Agosto, 2007


El hombre busca la mujer perfecta… pero tiene que pagar por ella
De sólo pensarlo me da impresión, tener sexo con una muñeca muy parecida a una mujer (mira los videos y las fotos). Es cierto que hay hombres a los que les cuesta acercarse a la mujeres ¿pero llegar a esto? encima cuestan unos 6.000 euros, y su ven…
Cuando gima y diga guarradas me compro una docenita jejejeje
yo la prefiero natural en donde hya una el hacer el amor con una muñeca pensaria que estoy mal delacabeza bueno nunca e tenido esta esperiencia pero me la imaginojajajaja