La piel de los labios se renueva cuatro veces más rápido que la del resto del cuerpo,  por lo cual requiere una mayor hidratación, y una mayor protección del viento y el sol.

La forma más sencilla de proteger los labios es con la famosa mantequilla de cacao o con un bálsamo hidratante para labios, el cual te puedes aplicar cuantas veces quieras sin riesgos, siempre y cuando no contenga perfumes ni colorantes.

No abuses de los labiales de larga duración, ya que causan resequedad. Tampoco uses mucho los labiales en tonos marrones, debido a que contienen zinc, que produce la descamación de los labios.

No fumes demasiado, reseca los labios y hace que las arrugas alrededor de los labios aparezcan más pronto.  Bebe agua, come frutas frescas, y aplícate el hidratante de labios antes de dormir.

No te apliques los hidratantes faciales, no son tan efectivos en esta zona y son fácilmente absorbidos. Elige un buen bálsamo labial como los de Clarins, Neutrógena o Kelyane.

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