

La pasión y el deseo no es la misma en el inicio de una relación que dos años más tarde y muchas veces la rutina lleva a una pareja a disminuir su frecuencia sexual, volviéndose difícil disfrutar del sexo.
Ya sea porque se aburren, no tienen tiempo o les cuesta excitarse, las parejas disponen de muchos elementos para reavivar la llama de la pasión y uno de ellos es el que mejor resultado da una vez que se rompe la barrera de la vergüenza: los disfraces.
Una de las propuestas más saludables para la pareja es la de cumplir fantasías, practicar juegos de rol y utilizar disfraces para encender el deseo y liberar esos bajos instintos que quedaron adormecidos en la rutina.
Una enfermera, un árbitro o una mujer policía puede dejar salir pasiones muy intensas de una mujer que quiera practicar el dominio sobre su pareja, castigándola, retándola, multando sus malos comportamientos con “castigos no onerosos, sino de especias“

Si el disfraz busca complacer al hombre, uno de conejita de playboy captará su atención y provocará un deseo único.
Sea cual fuera tu gusto, el suyo o el de la pareja, poner un poco de pimienta al sexo sólo traerá beneficios sexuales para ambos y que, claro, se traslucirán en la relación amorosa - tanto hombres como mujeres aman más si hay buen sexo.
Referido: Sexología






























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