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Que el alcohol desinhibe, te pone alegre, la champaña mimosa; en fin, muchas cosas benévolas dicen de la bebida. Pero esto es asà cuando se toma con moderación y existe una responsabilidad de quien está con un vaso de contenido etÃlico en su mano. El problema aparece cuando los vasos van y vienen, este sábado, el que viene, el otro, en la semana, dÃa a dÃa. En la revista Elle de España se hizo un informe muy llamativo denominado Las nuevas alcohólicas. Desde siempre el alcoholismo estuvo vinculado al hombre, debido a que él tomaba en reuniones sociales, en cambio las mujeres lo hacÃan más a escondidas. Hoy la bebida es para muchas damas un componente que les sirve para las relaciones sociales -trabajo, ocio-, simplemente para buscar un efecto sobre el propio comportamiento. El artÃculo dice que el alcohol -confirmado por la OMS- es después del tabaco y la hipertensión arterial el tercer factor de riesgo para la salud en los paÃses desarrollados. Además, aclara que su consumo se relaciona con más de 60 enfermedades. En la actualidad es un problema de jóvenes (tantos hombres como mujeres) que, cada vez a una edad más temprana, comienzan a tomar, sin saber tomar; y advierten los especialistas que hay un mayor número de mujeres con problemas serios de alcohol. Mientras que a los 13 años se toman las primeras copas, ya entre los 20 y 30 se manifiestan los problemas de alcoholismo. En el artÃculo se hace hincapié entre las distintas tipos de bebedoras: las habituales -éstas superan la cantidad considerada de riesgo y al dejar de beber tienen sÃntomas de abstinencia, además de manifestar problemas de tipo somático- y las esporádicas -cuando empiezan a beber no pueden parar y tienen borracheras con graves consecuencias (hipertensión, hemorragia cerebral, arritmias, etc.)-. Por último, el informe aclara cuál es la diferencia fundamental de consumo entre sexos, y es que “las mujeres tenemos una menor capacidad que los hombres de metabolizar el alcohol en el organismo”; lo cual significa que menos cantidad logra mayores efectos y, por ende, se produce antes la dependencia. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Actualidad, Ocio y cultura, Salud y nutrición el 5 Abril, 2007
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