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“Mi jefe y mis colegas son geniales, me gusta lo que hago y el sueldo aún más, pero mi espacio de trabajo es lamentable”. Efectivamente nada puede ser perfecto, pero qué pasa cuando este “defecto” afecta de forma directa tu desempeño y motivación para trabajar: paredes blancas, piso frío, escasa ventilación, escasa iluminación, baños en mal estado, demasiado ruido, etc.
Problemas del ambiente externo, de infraestructura, aunque parezcan triviales pueden tener en realidad un efecto muy fuerte en la salud mental del trabajador. Aunque a uno le encante su trabajo, sino cuenta con los recursos y las comodidades necesarias, fácilmente su estado de ánimo se viene abajo. Por ejemplo, una conexión a Internet lentísima, cuántas veces no te ha exasperado a pesar de ser una persona normalmente tranquila. Si bien cambiar esta situación depende de tus superiores, puedes hacer cosas sencillas como escuchar música de tu agrado y salir a tomar aire en tus momentos de descanso para despejarte y olvidar lo negativo. Y lo más importante, no calles ni seas cómplice. Habla con tus superiores, si haces fuerza con otros compañeros es mejor; a veces algunos jefes y administradores en verdad ignoran que existe un problema, así es que es mejor hacérselo saber a tiempo. Envía a Facebook / Envía a Twitter |


